domingo, 12 de febrero de 2012

TEXTO: Renuncia del rey Alfonso XIII (y COMENTARIO RESUELTO)

 
«Las elecciones celebradas el domingo me revelan claramente que no tengo hoy el amor de mi pueblo. Mi conciencia me dice que ese desvío no será definitivo, porque procuré siempre servir a España, puesto el único afán en el interés público, hasta en las más críticas coyunturas. Un rey puede equivocarse, y sin duda erré yo alguna vez. (...)
Soy el Rey de todos los españoles y también un español. Hallaría medios sobrados para mantener mis regias prerrogativas, en eficaz forcejeo contra los que las combaten. Pero, resueltamente, quiero apartarme de cuanto sea lanzar a un compatriota contra otro, en fraticida guerra civil. No renuncio a ninguno de mis derechos, porque más que míos son depósito acumulado por la Historia, de cuya custodia ha de pedirme algún día cuenta rigurosa.
Espero a conocer la auténtica y adecuada expresión de la conciencia colectiva, y mientras habla la nación, suspendo deliberadamente el ejercicio del poder real y me aparto de España, reconociéndola así como única señora de sus destinos. (...)

Madrid, 14 de abril de 1931»


COMENTARIO DE TEXTO

·         Introducción: manifiesto de Alfonso XIII fechado el 14-IV-1931 que marca el final de su reinado y da paso a la II República.
·         Clasificación:
o        Fuente primaria y documento histórico-circunstancial.
o        Texto narrativo de carácter político.
o        Manifiesto: es una declaración pública de principios e intenciones, a menudo de naturaleza política, formulada generalmente por individuos o partidos políticos. En los manifiestos suele emplearse un lenguaje exhortativo, ya que su finalidad es la de convencer o persuadir a la opinión pública de que acepte un determinado programa o posición política.
o        Documento de difusión general y, por tanto, de carácter público[1], oficial y de ámbito nacional.
·         Autoría: documento redactado el 14-IV-1931 en Madrid por el hasta ese día rey de España Alfonso XIII.
o        Alfonso XIII (1886-1941), hijo póstumo y sucesor de Alfonso XII. Durante su minoría de edad ejerció la Regencia (1885-1902) su madre, Mª Cristina de Habsburgo. Su reinado personal transcurrió entre 1902 y 1931, época marcada por la crisis de la Restauración. Murió en Roma en 1941.
o        Destinatario: la nación española.
o        Intencionalidad: dar a conocer al pueblo español las razones que le llevaron a tomar la decisión de apartarse del poder: la falta de apoyo popular y el peligro de una guerra civil.
·         Contexto histórico:
o        Unidad temática: “Dictadura, II República y Guerra Civil”.
o        Contexto histórico de España: este documento certifica el final del reinado de Alfonso XIII y da paso a la proclamación de la II República.
§         Tras el fin de la Dictadura de Primo de Rivera (28-I-1930), Alfonso XIII nombra un gobierno presidido por el general Dámaso Berenguer, conocido popularmente como la dictablanda. Con este gobierno el rey pretendía volver al sistema de la Restauración, restituyendo la Constitución de 1876 y convocando elecciones. Pero los problemas internos de los partidos dinásticos y el malestar social favorecieron la cohesión de la oposición antimonárquica.
§         En agosto de 1930 el Pacto de San Sebastián había conseguido aglutinar la oposición antimonárquica reclamando un amplio movimiento político revolucionario que habría de plasmarse en una insurrección armada, que, apoyada por la movilización popular, tendría como objetivo el derrocamiento de la monarquía y la instauración de la república.
§         Tras el fracaso inicial de la insurrección armada en Jaca y la dimisión del general Berenguer, éste fue sustituido por el almirante Juan Bautista Aznar, que presidió un gobierno de concentración, el último gobierno de la monarquía. Dicho gobierno convocó elecciones municipales para el día 12-IV-1931 en que las candidaturas republicanas resultaron ganadoras en las principales ciudades españolas. Ante estos resultados, el rey optó por el exilio y se proclamó la II República.
§         La II República intentó modernizar las viejas estructuras sociopolíticas del país. Sin embargo, la fuerte oposición derechista y las aspiraciones revolucionarias de la izquierda abocaron a España a la guerra civil (1936-1939).
o        Contexto europeo:
§         La crisis económica mundial producida por el crack bursátil de Nueva York de 1929, que tuvo menor incidencia en España debido al atraso económico, al predominio de su sector agrícola y al proteccionismo arancelario.
§         El ascenso de los regímenes totalitarios en los años 1920-30, tanto de signo fascista (el fascismo italiano o el nacionalsocialismo alemán) como el régimen comunista de la URSS.
·         Análisis: (método lógico)
o        Idea principal: la renuncia al trono de España del rey Alfonso XIII. Alfonso XIII suspende «deliberadamente el ejercicio del poder real» pero no abdica sino que se aparta sin renunciar «a ninguno de mis derechos», que son «depósito acumulado por la Historia», de acuerdo con la vieja doctrina canovista de la constitución interna, según la cual la Monarquía (al igual que las Cortes) es una institución que representa la Tradición y la Historia de España, y se sitúa, por tanto, por encima de cualquier texto constitucional.
o        Ideas secundarias: circunstancias y justificación de su decisión.
§         Circunstancias: En la primera línea, el rey nombra las elecciones «celebradas el domingo»: se trata de las municipales (12-IV-1931) convocadas por el último gobierno de la monarquía (el del almirante Juan Bautista Aznar), que fueron consideradas por la oposición como una consulta a favor de la monarquía o la república.
§         Motivo nº 1: El resultado de dichas elecciones demostraron al rey la falta de apoyos a la monarquíaya no tengo el amor de mi pueblo»)[2]. Aunque en el conjunto del país los monárquicos obtuvieron un mayor número de concejales, la distribución del voto republicano, vencedor en la mayoría de las capitales de provincia y grandes ciudades del país, se interpretó como la voluntad mayoritaria del país, ya que era de más calidad que el del mundo rural, por estar este último sujeto a los fraudes electorales del sistema caciquil.
§         Motivo nº 2: Alfonso XIII explica, en tono paternalista, que quiere, con su renuncia, evitar una «fratricida guerra civil», a pesar de que «Hallaría medios sobrados para mantener mis regias prerrogativas»: el rey podría, una vez más, imponerse por la fuerza, ya que tenía el respaldo de un sector de los militares[3].
§         Las «críticas coyunturas» a las que el monarca alude pueden referirse a las graves crisis en su reinado: la Semana Trágica de Barcelona (1909), la crisis de 1917 y el desastre de Annual (1921). En las dos primeras crisis, el monarca había actuado defendiendo los intereses de la oligarquía dominante frente a las clases populares. En cuanto a la cuestión africana, la oposición republicana consideraba también responsable al rey de estar detrás del desastre de Annual (donde el caudillo rifeño Abd-el-Krim había derrotado al ejército colonial español, causando alrededor de 15.000 muertos), un hecho que había conmocionado al país, en su mayoría contrario a una política colonial de prestigio.
§         El rey admite que pudo equivocarse en sus decisionessin duda erré yo alguna vez»). Se refiere, sin nombrarlo expresamente, a su apoyo a la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930), respecto a la que trata de justificarse diciendo que actuó siempre con buena intención, «sin malicia», movido por su amor a España e intentando servirla. Por lo demás, podemos decir, en términos generales, que el error de Alfonso XIII constituyó, a diferencia de sus antecesores, su participación activa en las decisiones políticas del país, lo que contribuyó a intensificar la inestabilidad política.
§         La renuncia del rey parece ser, en un principio, breve, pues confía en volver cuando se celebren elecciones generales y se exprese la auténtica voz de la nación («la adecuada expresión de la conciencia colectiva»), a la que atribuye la soberanía («única señora de sus destinos»). Las elecciones a Cortes Constituyentes tendrían lugar dos meses después (28-VI-1931), siendo el primer proceso electoral plenamente democrático desde el sexenio revolucionario. El Parlamento resultante, fruto de la nueva ley electoral, reflejó una muy escasa representación de los partidarios alfonsinos, a pesar del peso económico y social que aún conservaba.


[1] El rey leyó el Manifiesto ante su Consejo de Ministros la tarde del 14 de abril antes de marchar al exilio; al día siguiente fue publicado en el periódico monárquico ABC y posteriormente en los principales periódicos del país para conocimiento de todos los españoles.
[2] La misma mañana del 14 de abril el conde de Romanones, ministro de Estado, se puso en contacto con Alcalá-Zamora (jefe del futuro gobierno provisional) para discutir una posible conciliación entre la monarquía y los "revolucionarios". Éste respondió: «Quiero que el rey se vaya antes de que se ponga el sol, para salvar la vida a él y a su familia» y evitar un derramamiento de sangre.
[3] Uno de sus más estrechos colaboradores, el general Cavalcanti (antiguo miembro del Directorio militar de Primo de Rivera), se ofreció el mismo 14 de abril por la tarde a dispersar con un escuadrón de Caballería a la multitud que se apiñaba amenazadora frente a las verjas del palacio de Oriente.

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